Y sin darnos cuenta, se pasó un mes…

Salimos de Amsterdam el 6 de junio. Ya por redondear el primer mes, estamos por movernos hacia el oeste de Bali (y de Lombok), a la que será nuestra última isla indonesia (y no es poca cosa), Java. Planeamos cruzar Java de este a oeste, con destino final Yakarta.  Buen momento para compartir algo de lo que hemos venido viviendo hasta ahora, en este nuevo estila de vida como trotamundos.

Comer, Dormir, Mudarse y Repetir – Algo de lo aprendido

Excelente aventura hasta ahora, pero no todo ha sido color de rosas. Aquí algunos ejemplillos.

  • Es la primera vez que he dormido debajo de un mosquitero, de esos de cama completa. Algunos alojamientos los tienen, pero nosotros también trajimos el nuestro, portátil. Un éxito. Para Sandra se ha vuelto casi casi una obsesión, asegurarse de que nuestra cápsula mosquitera sea prácticamente hermética. Cualquier apertura, por más pequeña, así sea para sacar la mano para apagar la lamparita de la mesa de noche, debe cerrarse de nuevo en menos de 0.3 segundos -ese es el récord actual-. Incluso si está dormida, Sandra de alguna forma “detecta” la apertura y se despierta para darme su mirada inquisidora con labios apretados y ojos entreabiertos.

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– Logré escapar sigilosamente de su red –
  • Nuestros estómagos ya han sido puestos a prueba un par de veces … y no precisamente por la comida callejera, sino por sábanas que ya dejaron atrás sus años mejores, por uno que otro ácaro y por tapas de wáter que no han visto productos de limpieza en algunos meses. Gran idea gran, haber traído también nuestras propios “sleeping sacks” (como un saco de dormir, pero de tela delgada) y nuestras toallas de microfibra.  Felizmente esto solo ha pasado en uno (o dos) de los 10 lugares en los que hemos dormido hasta el momento, así que el promedio viene estando bastante aceptable. También hemos tenido cuartos más que decentes. Parte del dilema de encontrar el balance entre costo y calidad, me imagino. Vamos aprendiendo.
  • Para hacer las cosas todavía más interesantes, en ese mismo lugar (donde el baño definitivamente estaba demasiado cerca al pozo séptico), había una cantidad de hormigas y mosquitos, que para qué les cuento. No tenía nada mejor a la mano que mi repelente con “DEET” (el recomendado para la malaria), así que, squiz squiz, les di un par de chisgueteadas. Más o menos como que funcionó, pero -se me debe haber pasado la mano con el squiz squiz– el ambiente se puso TAN tóxico que esa noche casi no pudimos dormir. Sandra tenía miedo de no despertar más, porque las gotas para los ojos, que se acababa de poner, disolverían las toxinas de los gases -porque nos picaban los ojos- y las harían pasar a su sistema digestivo, asegurando una lenta y dolorosa muerte por envenenamiento con DEET. Abrir la puerta o ventanas significaba que más mortíferos zancudos podrían entrar en modo kamikaze, cargados con malaria, así que era un debate entre la cámara de gas o la malaria. Menuda noche.

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 – traducido es “bueno para tu rodilla”, pero no tanto para tu estómago –

jimbaran_img_2389post-e1499490322244.jpgPor cierto, estas líneas las escribo cómodamente desde un hotel de 4 estrellas. Decidimos que el cumplir un primer mes de viaje y el par de experiencias de hospedaje no tan gratas eran razón suficiente como para engreírnos con un buen hotel por el fin de semana (no es que un sábado sea muy diferente a un martes, últimamente, pero bueno, coincidió). Desayuno buffet, gimnasio, piscina “infinita” en la azotea, buen wifi, te hacen el cuarto y ni un solo infeliche zancudo. Era necesario. Estamos despilfarrando la astronómica cifra de 38 euros por noche (lo que pagas por una comida decente para uno en Amsterdam). El plástico de mi tarjeta de crédito se está casi derritiendo. Esto es vida.

  • Como pueden ver, comida sana y hospedaje de calidad versus mantener el presupuesto bajo control, es un tema que todavía no hemos logrado dominar. A Sandra le importa mucho el tema de la comida sana. Mira a las grasas saturadas, azúcares y carbohidratos casi con la misma cara que le pone a los zancudos malariosos (o a mí cuando abro el mosquitero). Yo, por el contrario, podría comer panqueques de plátano de desayuno y Nasi Goreng de almuerzo todos los días, sin mayor problema (léase arroz frito con pollo y huevo “montado”, la especialidad local por excelencia). Esto ha generado algunos interesantes debates, más de una vez.  Ya encontraremos el balance.
  • También tuvimos nuestra primera experiencia con Coachsurfing (página donde personas comunes y silvestres ofrecen alojar a viajeros). No nos fue del todo bien, lamentablemente. Nuestro anfitrión fue uno de los indonesios más simpáticos que hemos conocido hasta el momento. El único detalle fue que en su perfil no había incluido fotos del baño que teníamos que compartir. No era la situación más cómoda que uno pueda imaginar. Solo nos quedamos una noche, pero igual tuvimos buenas conversaciones, fuimos por comida ultra-local y hasta hicimos algo de música juntos. Incluso nos encontramos en un bar la noche siguiente, luego de habernos ya mudado a un cuarto que conseguimos de último minuto por Airbnb.
– Dos momentos musicales, el primero en Jimbaran, el segundo en Kuta Lombok –
  • Por último (en esta resumida lista), los dos estamos de acuerdo en que la empacada y mudada de un sitio al siguiente es probablemente lo más tedioso de este tipo de vida. Poco a poco vamos concluyendo que no vale la pena quedarse menos de 3 noches en un lugar. Idealmente 5. Igual es un poco pronto para decidirlo del todo, así que seguiremos viendo. En una de esas y la empacada/desempacada se nos termina haciendo costumbre.

Indonesia… un mes de lo bueno, lo malo, lo feo… y lo sorprendente

Hasta el momento nos hemos quedado solo en 9 áreas o ciudades, en 4 de las miles de islas de este enorme país. Ni remotamente suficiente como para decir que “conocemos Indonesia”. Sin embargo, lo que sí puedo decir es que mucho de lo que hemos visto se parece bastante al Perú. Tal vez sea en parte por la condición de “tercer mundo”, que suele ir de la mano con ese tan familiar caos. Tráfico, bocinazos, pobreza, muestras de mano de obra barata -fácil reconocerlas cuando se ha vivido rodeado de ellas-, mientras más fino/pijo/ficho/pituco el lugar, más guardias de seguridad en la puerta…la ley de la jungla (o “viveza criolla”, en peruano).  Pero también muchos de los paisajes y hasta la gente son muy similares a los de la selva peruana. A veces siento que estoy paseando por Yurimaguas, no por Bali. Claro que otras muchas cosas son radicalmente diferentes.  Es un país muy bonito e interesante. Tenemos muchas ganas de ya explorar Java.

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– Cataratas en Lombok – Indonesia… o son en Iquitos – Perú? –

Algunas perlas de lo que hemos vivido y aprendido a la fecha 

No es la idea listar todas las experiencias vividas, cual crónica. Estoy seguro de que leer algo así resultaría como que aburrido para la mayoría. Hemos escalado un volcán, tomado clases de surf, buceado con snorkel, caminado a cataratas, visto impresionantes puestas de sol, explorado playas buenísimas, comido en mercados callejeros, manejado scooters por pistas donde antes no habría entrado ni en cuatrimoto y rescatado una tortuguita marina bebé. Cuando quieran les presto mi diario para más detalles (aunque no creo que entiendan mi letra 😊). Lo que haré es mencionar, sin ningún orden en particular, algunas de las cosas/hechos/pensamientos que me vienen a la cabeza, que creo vale la pena compartir…

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 – ya han visto este nuevo tipo de máscaras de buceo? … una cosa de locos de buena!  –
  • Conocimos a Wayan, la curandera de Come-Reza-Ama (si no saben de quién estoy hablando, toca que se vean la película o lean el libro). La original. Y le hizo a Sandra un chequeo completo, de cuerpo y alma. Interesante experiencia. Como era previsible, Sandra se pasó los siguientes 3 días medio angustiada por todas las cosas que Wayan le diagnosticó. Pero fue solo eso, un diagnóstico. La curación de lo diagnosticado ya era otro precio, claro está. Ya lo había visto venir y le sugerí a Sandra que NO se haga el chequeo, pero ella lo quería… y como dice mi amigo Alexandros -otro trotamundos-, “happy wife, happy life” (o “esposa feliz, vida feliz”), así que a por ello fuimos. Yo estaba sentado al costado, y Wayan me dio el rol oficial de tomador de notas. “Sistema inmune sube y baja …muchas preocupaciones en tu cabeza eh…digestión más o menos…tu útero está un poco duro … oh, y cuando tu mamá estaba embarazada de ti, con 4 meses y 3 días, tuvo problemas con tu papá…” Y así.  Con todo, interesante personaje, Wayan. Eso sí, tendré que corroborar algunos datos con mis suegros.

  • Por cierto, también hemos aprendido que aquí el 80% de la población (ese es mi estimado no-oficial) se llama Wayan, que resultó significar algo así como “primogénito”. Segundo y tercer hijo se dice “Made” y “Gede”, respectivamente, así que se escucha esos nombres también muy a menudo. Me pregunto cómo hacen para llamarse entre sí, cuando están en grupo! Debe ser como el comercial de Leche Gloria de hace unos años. “Ey, Wayan!… no, tú no… el otro Wayan!… el Wayan flaco!… no, no… el otro, el que está junto al Wayan alto… atrás del Wayan de polo rojo!…  ese!!… dile que Wayan lo está buscando!”
  • Internet…la velocidad del internet es una cosa de locos. Uno se pregunta por qué no se escucha el piiiiiiiiii…pffffuuuuuuu …trrrrrr tut-tuutt….tuuu… del módem de 14.4kbps. Subir una foto al primer intento es motivo de celebración.
  •  Alguna vez escucharon eso de la pena de muerte en Indonesia, por temas de drogas? Pues a mí en Amsterdam me advirtieron al respecto. Esas últimas semanas en casa tenía miedo hasta de pasar cerca a un coffeeshop, no fuese a ser que se me pegase algo del olor a hierba, y luego un feroz perro Indonesio me saltaría encima ni bien pasado el control de aduanas y yo pasaría mis últimas horas implorando clemencia, antes de la televisada ejecución… pero luego llegamos a Gili Trawangan, o la “party island”, como le dicen, y de pronto pensé que mi nombre había cambiado a “Mr. Mushroom”, porque cada 10 metros alguien te ofrecía hongos mágicos… o marihuana…o coca (ok, coca kuta_img_8452.jpgcada 20 metros).  El Batido de Hongos (Mushroom Shake) es el coctel estrella de las islas Gili, y no es que necesites una palabra clave, o conocer a alguien que conozca
    a alguien… los bares lo ofrecen abiertamente, con dibujitos de pituficasas de colores en sus pizarras y frases alusivas a lo sano y orgánico de la materia prima. De locos. Tierra de nadie, resultó ser. Quién sería tan tonto como para arriesgarse y probar ese sabroso batido verde, super dulce y con sabor a piña?
  • Si leyeron mi post anterior (el de las fotos y comentarios sobre los contrastes)… pues bien, los contrastes siguen. Y no solo por la oferta de hongos y hierba con los cánticos de las mezquitas llamando a la oración como música de fondo -y la idea de la pena de muerte-, sino también con los tantos cuerpos bronceados en sensuales bikinis (incluso un topless, vimos por ahí) con otras tantas mujeres paseándose en burkas y burkinis, ahí a 10 metros de distancia. La burbuja turística y, una cuadra más allá de la calle principal, la realidad local.

 

 – parece que justo nos pusimos en el medio de dos “zonas”-
  • Vino…extrañamos el vino! No hubiera imaginado que aquí el vino sería tan poco popular y tan -relativamente- caro. Las botellas más baratas que se encuentra cuestan como 11-12 euros (precio de supermercado). Y no es que estemos hablando de un Brunello di Montalcino del 88.  Por ese precio puedes pagar una cena para dos, cervezas incluidas. Hemos comprado 2 botellas en un mes. Snif.
  • Nos llamó la atención ver 10 millones de perros callejeros en Bali…. Y luego en las Gili ni un solo perro, pero 10 millones de gatos! Me pregunto si valdría la pena traer los 10 millones de ratones de Amsterdam, y cerrar la cadena alimenticia.
  • Hay tantos, TANTOS lindísimos paisajes, montañas, playas, puestas de sol, campos, arrecifes, cascadas, templos y demás “elementos”, que no tiene sentido tratar de escribir mucho al respecto. Me imagino que pronto tendré que postear otra galería de fotos, para ilustrar.
KutaL_IMG_8511Post – uno de los muchos días con puestas de sol con colores alucinantes –

La mayor decepción

Hasta ahora la mayor decepción, por lejos, es la sensación de que todo gira en torno a la plata de los turistas. Al inicio, el regateo es una aventura, casi un juego. Qué tan bajo logras llegar. No es algo para nada extraño para nosotros los peruanos. Pero luego de un tiempo empieza a cansar.  Y es “nuestra” culpa.  He visto a muchos turistas dar propinas con billetes rojos, o sea los de 100,000 rupias. Y yo sé que eso no es ni 10 euros, pero aquí es bastante plata, y la gente local en los círculos turistas está (mal)acostumbrándose a ese dinero fácil.

Hay precios “locales” y precios “para turista” en casi todo, aunque no necesariamente sea explícito. Casi nada tiene los precios etiquetados (salvo en supermercados) y cuando preguntas, ves al vendedor pensando por 1 o 2 segundos… casi puedes leerle la mente “hmmm.. con esa ropa, seguro puede pagar un poco más”.  Te preguntan en qué hotel te estás quedando antes de darte el precio para un tour. Con algunos productos, los precios pueden cambiar 300% o más, de una cuadra a otra …botella de agua…4mil aquí…10mil allá … coco fresco…10mil aquí… 35mil allá….bolsa de chifles…2mil para locales…15mil para turistas …para un mismo tour, nosotros pagamos 300mil (como 20 euros), otros habían pagado $65. Quieres un lindo pareo en el mercado? Una “caserita” empezó pidiendo 150mil … al final compre otro por 20mil, misma calidad.

Un poco mucho, la verdad. Si uno viene como turista “convencional”, por 1 o 2 semanas, probablemente ni te importe. O ni te das cuenta, o dirás que es parte de la experiencia. Pero si pasas más tiempo aquí y ves lo que la gente local está pagando, empiezas a querer que haya al menos un poquito de equidad en el trato, o no?

En un café de Gili Trawangan conocimos a Natalie, una australiana super buena onda -con un tatuaje muy bueno en el hombro-.  Había estado en Bali hacía más de 20 años, y ahora no se atrevía a volver. Tenía miedo de ver en lo que se había convertido.  “Lo que nosotros le hemos hecho”, fueron sus palabras. Creo que tienes razón, Natalie. Probablemente te chocaría.

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– Sin embargo algunas cosas no tienen precio y no cambiarán nunca. Pregúntale a los tablistas. –

Lo más memorable

Sí, claro que hemos tenido experiencias y hemos visto lugares memorables. Pero para mí lo más destacado siempre será la gente que uno conoce. Tanto gente local -en quienes me enfocaré en un post más adelante-, como otros viajeros. Es increíble todo lo que puede empezar con un “y ustedes de dónde son?”, preguntado de terraza a terraza en tu albergue, de mesa a mesa en un restaurant, en un bus compartido camino a un tour o en el medio de la playa, luego de notar que la pareja del costado también habla castellano.

Ser viajeros “occidentales” en esta parte del mundo automáticamente crea una conexión… y dos o más personas que en Amsterdam, Paris o Lima no hubieran cruzado palabras, en Bali pueden inmediatamente volverse amigos por asociación.

Con algunos solo intercambiarás un par de palabras … con algunos tendrás una buena conversación, que hará que la cuenta espere sobre la mesa una hora más de lo pensado. Con otros compartirás una buena experiencia, fotos grupales y quizá hasta intercambies datos de contacto que nunca más usarás. Pero habrá otros, con quienes inmediatamente planearás donde “seguirla”, y luego te lamentarás por haber escogido una isla diferente como siguiente destino… o tal vez saldrás por unos tragos luego de encontrarte por total casualidad, una o dos ciudades después. En menos de un mes hemos tenido ejemplos de todos esos casos… y todos empezaron con un “y ustedes de dónde son?”.

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– Simpatiquísima pareja cubano-peruana que conocimos en Padangbai… qué pena que habíamos elegido diferentes islas Gili como siguiente parada –

Y por ahora lo dejaré ahí… tengo muchos otros pensamientos (algunos ya escritos), pero esto ya está resultando más largo de lo pensando.  Ya vendrá más.

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– pen-pineapple-apple-pen –
– por cierto las cicatrices en mi hombro son de mi primer encuentro cercano con los arrecifes –

Uluwatu, Bali – 7.Julio.2017


 

 

2 thoughts on “Y sin darnos cuenta, se pasó un mes…

  1. idiggo.com says:

    Buenas

    Muy motivante tu artículo y hay demasiadas cosas que no conocía que me has enseñado, esta
    espectacular.. te quería devolver el periodo que dedicaste,
    con unas infinitas gracias, por enseñarle a gente como yo jejeje.

    Besos

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