De los templos a las playas de Camboya…

Y así como así, de vuelta estábamos en el sureste asiático. Aquí entre nos, yo no sabía mucho de la historia de Camboya ni de los días terribles del “Khmer Rouge”. Tenía una vaga idea sobre un genocidio, pero la verdad sin mucho detalle. Si eres tan malo como yo en historia, te sugiero hacer una Googleada sobre los días del genocidio camboyano.  Decir “terrible” no cubre ni siquiera el prólogo.

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– historias de tortura, talladas en sus monumentos –

Pero no nos enfoquemos en el triste y dramático pasado, así que, en una nota más superficial, uno de mis primeros descubrimientos históricos fue que esta región del mundo fue parte de la llamada “Indochina”. Cuando leí eso, lo primero que se me vino a la mente fue cantar “esun canari beiiii, uuuh uuuh ♪ ♫ ♪” * y de paso me acordé de mi querida tía Mapy perdiendo mi cassette con los grandes éxitos de Indochine en las oscuras calles de Mejía Beach (me la encontré de casualidad, linterna en la mano y culpa en el rostro, volviendo sobre sus pasos, buscándolo sin éxito). No fue tan grave la pérdida, felizmente. (*no te preocupes si no lo entendiste… es culpa de la brecha generacional 😊 ).

Pero bueno … bienvenidos de vuelta a manejar por la derecha. A una sociedad más, donde la “triple F” es la base, o sea la familia, la fe y el festín (fiuf, conseguí sinónimo de comida con “f”, que esto de verdad era “food, family and feith“). A comida de la buena (la ensalada de flor de plátano ha llegado a mi menú personal para quedarse). A gente local amigable que pareciera que no deja de sonreír nunca (aunque luego concluí que sonríen por genética, porque lo hacen hasta cuando les estás reclamando por un mal servicio). Pero que son amigables, lo son. Es la primera vez que una cajera de supermercado me pregunta “de dónde eres?” y luego se despide con un “encantada de conocerte”. Llego a ver algo así en Plaza Vea y me caigo de la cama.

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– las clases de cocina son ya casi un ritual en cada país –

No pasamos en Camboya tanto tiempo como en los países anteriores, como para conocer más a fondo su cultura, folclore, idiosincrasia y demás. Pero siempre hay algunos truquillos que pueden servir de atajo. Por ejemplo, prender la tele… ver algo de las noticias locales (así no se entienda nada de lo que dicen) … alguna novela o “reality” local… la publicidad! …se puede aprender tanto de la publicidad!

Por ejemplo, te da curiosidad saber sobre los estándares de belleza de una sociedad? … quieres saber qué se considera bonita/atractivo/cool/pepón? … chequea los avisos de celulares de alta gama o de las cervezas y cigarrillos más caros. Quieres saber qué es considerado “normal” o “promedio”? … mira algún aviso de detergente para ropa o de cerveza barata… tú sabes, esa que se vende como “para el pueblo”.

Pero no cometas el error de ir por marcas de lujo o cosméticos, porque ahí ya empezarás a ver modelos occidentales.

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-En un programa como “La Voz“, tanto participantes como jurado dan una buena idea de qué es “a la moda” en ese país (de paso, también verás qué consideran “talentoso”)-

Camboya es una sociedad dolarizada. Tienen su moneda local, el riel, pero casi todo (sobre todo en el circuito turístico) se maneja en dólares americanos. Eso es práctico para los turistas, pero tiene su doble filo, porque los locales redondean todo al siguiente doláh (que además le dicen así, “doláh” -con acento en la a-).  Puedes conseguir de TODO, por “one doláh” (que equivale maomeno a 4000 riel). Desde una carrera en mototaxi a la lavandería a una cerveza a un café a una postal a un helado a un juguito a una botella de agua a un coco fresco a cualquier souvenir. Nunca 2750 o 3500 riel. Siempre one doláh.

Sobredosis de Templos

Para muchos, Camboya es igual a Angkor Wat. Es su Taj Mahal, su pirámide de Giza, su Machu Picchu (“de dónde eres? … “de Perú” … “ooooh! Machou Picchou!”, no hay peruano emigrante que no lo haya oído). Nuestra primera parada en Camboya fue en Siem Reap, la turística ciudad vecina al impresionante complejo de templos de Angkor. Visitamos templos durante dos días completos, del alba al ocaso, y probablemente cubrimos la décima parte, si no es menos. Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo (así dicen ellos) es grandioso, pero también le hace un poco de sombra al resto de templos, muchos de los cuales podrían ser la joya de cualquier corona, de no ser por Angkor Wat el aguafiestas, ahí al costado robando el show. Nos encantó también por ejemplo Ta Prohm y sus fantasmagóricos árboles que parecen comerse las ruinas, que por cierto cogió algo de fama gracias a Lara Croft (o fue gracias al vestuario de Angelina?).

 

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–  otro de los impresionantes, Bayon, el templo de las caras –

Además de los templos, Siem Reap y su famosa “pub street” es un desfile de kioskos de rollitos de helado frito y panqueques de plátano, más uno que otro vendedor de tarántulas y escorpiones fritos (algunos de los cuales seguramente están fritos desde antes de los tiempos de Lara Croft y siguen esperando un comprador).

SiemReap_IMG_6077– algún snack momificado … digo frito, alguien? –

Ahora, toca confesar que estamos empezando a vivir en carne propia la teoría de la relatividad. Y no me refiero al amigo Einstein, sino al hecho de que Angkor no nos pareció TAAAAN impresionante. Y sabemos que ES impresionante. Es que hemos visto TANTO en los últimos 9 meses… tantos edificios, templos, paisajes increíbles, …que es como si ya no nos impresionásemos tan fácilmente. La belleza de hoy es relativa a la belleza que vimos ayer, o algo así. Y eso como que es un poco una pena, no?

Sandra y yo debatimos un poco al respecto …y en el proceso nos preguntamos, quién elige los “top 20” de las típicas listas que suele uno leer?  Hemos visto tanta lista de “top 10”, “top 20” y “top atracciones” … pero dónde se origina este oscuro poder marketero?  Quién es dueño de este poder que maneja las expectativas de tutti li mundi? Debería habernos impresionado más el Angkor Wat de Camboya que el templo Kailasa de la India, solo porque este último “no la hizo” a la lista de “los 20 top-top-furinfunflais edificios del Asia”? Hmm… no estoy tan seguro de eso, mis estimados.

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– tampoco me malinterpreten, que este igual tiene bien ganado su lugar en el top 20 –

Aquí la selección de fotos:

 

 

 

 

 

 

Battambang:

De Siem Reap fuimos a Battambang, una ciudad más pequeñita en donde hicimos un tour en bicicleta, para conocer algo de la Camboya “rural”, incluyendo producción artesanal de papel de arroz (el de los rollitos primavera), arroz pegajoso en bambú, vino de arroz, un criadero de cocodrilos con más cocodrilos que todo Australia, un mercado pesquero con cuestionables prácticas sanitarias y de paso nos dieron la primera introducción a la historia de los días del genocidio. Tremendo. Nos hizo pensar en el rol que juega la suerte en cuanto a dónde nos toca nacer… y lo suertudo de nosotros.  Nuestro ciclo-guía vivió el genocidio en carne propia… claramente él sobrevivió, pero no sin antes sufrir tremendamente y perder a una hermana y otros familiares. Y lo cuenta como si fuera parte de la historia para el tour. Terrible.

En fin…

Miren como hacen el papel de arroz… simpático proceso:

 

 

Aquí también hicimos un paseo en un tradicional “tren de bambú”, fuimos a un circo local y vimos un millón de murciélagos salir de su cueva al ponerse el sol (y pilarnos en el proceso). Miren las fotos:

 

 

 

 

 

 

Phnom Penh

La capital. No somos muy hinchas de las ciudades grandes, así que lo tomamos relajadamente. Nos sorprendió gratamente encontrar una capital bastante más caminable que otras que hemos visitado. Fuimos a los “campos de matanza” para conocer más de las terribles historias del genocidio. Vimos algo de arquitectura típica Khmer (que así se llamaba el antiguo pueblo de aquí), comimos sano, Sandra fue al peluquero (que no hablaba ni pío de inglés) …y no mucho más que eso, la verdad. Algunas fotillos:

 

 

 

 

 

 

Kampot

Camino a la costa sur, paramos en Kampot, famosa por sus plantaciones de pimienta y por su ambiente relajado. Muchos mochileros. Es más, nos quedamos en un hostal de mochileros de los “firmes” donde el fondo del asunto es la juerga. Grandes letreros de “no drogas” e igualmente grandes olas de olor a hierba que pasaban junto a uno. Algunos mochileros son tan jóvenes que seguramente no pueden tomar legalmente en casa … muchos probablemente no recordarán mucho de sus experiencias turísticas, de aquí a un tiempo. Por cierto, con razón escucha uno tan seguido que a muchos de ellos los andan estafando a cada rato -cosa común por estos lares-. Hemos visto (y vivido) tantos intentos de estafa en estos meses, que estoy seguro de que el Francesco en versión dieciochoañera e intoxicada hubiera caído más de una vez. Tocaremos madera, pero hasta ahora nos hemos librado de toda estafa (salvo los pillos hayan sido tan buenos que ni nos dimos cuenta) … Bueno, ahora que lo pienso bien…  ja, mentira. Invictos.

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– cómo saber si tu hostal de mochileros es “cool” –

No nos tomó mucho tiempo notar las muchas, muchas pizzerías con la palabra “happy” o algo alusivo a la felicidad en sus nombres. Hasta el más serio libro de turismo te recomendará algún lugar donde la pizza viene con un ingrediente extra que, asumo, te pone feliz. Yo lo busqué y busqué, escarbando entre trozos de pepperoni y mozarela, pero no lo encontré. Eso sí, aquí le ponen bastante orégano a la pizza (cómo, no era orégano?).  Luego nos enteramos de que esto de la pizza feliz es una tradición cultural aquí en Camboya. Fíjese usted, con razón sonríen tanto. Ja.

 

 

 

 

 

 

Para cerrar, unos diítas en la playa

Finalmente, pisamos playa camboyana. Pasamos unos muy buenos días en Koh Rong Samloem, una de aquellas islas que ya empieza a sufrir por su propio éxito, con infraestructura que crece más rápido que los servicios asociados. La playa, excelente, con arena blanca tan fina que chirriaba al frotarla con los pies (nunca había visto eso!)  y agua a temperatura punto jacuzzi. Lamentablemente, sin embargo, “prístino” no es un adjetivo que se puedan dar el lujo de poner en sus brochures. Esta parte del mundo tiene un problema serio con la basura. Es triste ver un pedazo de naturaleza tan increíble, arruinado por la basura plástica.  Un paraíso a punto de perderse. Sugerimos vayan a visitar pronto.

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– arena blanca chirriante –

En todo caso, igual disfrutamos de nuestra cabañita playera con vista al columpio de mar más fotografiado de la isla. Vimos una cantidad de sesiones de fotos … y casi todas seguían el mismo patrón: mujer posa… hombre resignado toma fotos …mujer se acerca a verificar la calidad de las fotos… mujer desaprueba y exige segunda toma. Y así, casi sin falla.

 

 

 

 

 

– posa, clic, chequea, desaprueba, repite –

Por cierto, un poco mucha influencia China para mi gusto, por aquí. Me contaron que últimamente viene mucho chino “acaudalado” a comprar tierras y construir hoteles, resorts y casinos como si el mundo se fuese a acabar pronto. Ya se ve algunos letreros que están solo en chino!  A veces es fácil identificar a alguno de est@s amig@s chin@s pudientes, caminando entre los humildes mochileros occidentales, de vestido largo y taco aguja, casi casi necesitando un asistente para cargar el peso de sus relojes. También escuché que los “turistas blancos” tradicionales ya no son el centro de atención. Hoy en día el cash viene del oriente.

 

 

 

 

 

 

Y esos fueron nuestros días en Camboya. Muy simpático pequeño país, con una oscura -y reciente- historia que hace que uno aprecie incluso más la abierta y amigable personalidad de su sonriente gente. Incluso intentamos extender nuestra estadía, pero no logramos cambiar la fecha de nuestro vuelo (nada fácil de agenciar desde una isla remota, como imaginarán), así que llegó la hora de moverse al vecino Vietnam!

Para el bonus musical, no me fue fácil elegir. Esa performance de “Cambodian Idol” que vi en la tele estaba bastante tentadora, pero al final me decidí por ésta… una clase pública de aeróbicos en las calles de Phnom Penh (algo bastante común).  Eso sí, no me quedó claro si el instructor tenía muchas ganas de estar allí.

 

– mi nuevo modelo deportístico a seguir –

Hasta la próxima…

.Chiang Mai – Tailandia, 7 de abril de 2018.


 

2 thoughts on “De los templos a las playas de Camboya…

  1. Lita Vassallo de Aita says:

    Me entro curosidad y lei sobre el genocidio camboyano, tremendo, no dormI varios noches, tanta crueldad, de no creer. interesante el video del papel de arroz y el video del professor dando clases realmente no tenia muchas van as de car clases ni variedad de pasos, jaja.
    Disfrute mucho tus comentarios y las fotos.

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